La carrera empezaba el sábado 19 de julio. Decidimos ir en avión porque haciendo cálculos nos salía más económico y además llegabas más descansado a Fussen ya que no te metías una paliza de día y medio en coche.
Tuvimos un ligero problema con las bicis. La idea era que las bicis viajasen con nosotros con le mismo vuelo, pero el martes de esas misma semana, desde lufthansa nos dijeron que no nos podían asegurar que nos enviasen las bicis porque el avión era bastante pequeño. Menos mal que nos ayudo Ana (la “cuñada” de Aitor) y pudimos enviar las bicis el jueves por DHL air. Desde aquí muchas gracias por tu ayuda.
El vuelo salía a las 18:00, para las 20:20 ya estábamos en Munich. De Munich a Fussen fuimos en dos coches alquilados porque a esas horas no teníamos buena combinación de trenes a Fussen. Así que nada más aterrizar a recoger los coches y a buscar
Sobre las 24:00 llegamos a Fussen y buscamos el camp, en este caso era una pista de tenis. Al descubrirlo vimos que todo el mundo estaba ya en la cama así que plantamos nuestro saco de dormir y a sobar.
A las 6 de la mañana nos levantamos ya que teníamos muchas cosas que hacer. Montar las bicis, hacer las inscripciones, devolver los coches, llenar el depósito de los coches, dejar las bolsas en el almacén, recoger la bolsa que te da la organización para el traslado de tus cosas entre las etapas y desayunar…. Pues bien, todas estas cosas las conseguimos hacer en dos horas y media y para las 8:45 nos pusimos en la línea de salida. Por fin acababa el stress pre-transalp y comenzaba nuestra aventura
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